GRADO EN DERECHO

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DERECHO ROMANO

Sucesión contra el testamento

El testamento inoficioso y la legítima

 

Las limitaciones impuestas a la libre disposición de la herencia eran puramente formales, pues bastaba la expresa desheredación para que los hijos y descendientes quedaran excluidos de la sucesión. Sin embargo, esto era considerado contrario al officium pietatis, es decir, al deber que tenía un padre hacia sus hijos. El testamento que no cumplía este deber era considerado contrario al officium (inofficiosum). Hacia final de la Repúbica, se admitió que los hijos desheredados sin justo motivo pudiesen recurrir ante el tribunal de los centuviros y éste, al declarar nulo el testamento, abría la sucesión intestada basándose en el trastorno mental de testador. Se decide caso por caso las razones que han inducido al testador a excluir de la herencia al posible heredero. Los herederos civiles, residentes en Roma, podían acudir al tribunal de los centuviros; los herederos pretorios acudían al tribunal de los septenviros en Roma o al gobernador en provincias. Sólo los descendientes o ascendqqientes que eran herederos civiles o pretorios del testador podían impugnar el testamento. Constantino lo extendió a favor de hermanos y hermanas consanguíneos a los que hubiese sido preferida una persona indigna. Los descendientes excluyen a los ascendientes y éstos a los colaterales. El perjudicado accionaría con la hereditatis petitio o con la querella inofficiosi testamenti para impugnar el testamento.

La querella se rechazaba en los casos en que el reclamante había obtenido del testador una cantidad, fijada en el siglo III en la cuarta parte de lo que hubiesen obtenido en la sucesión intestada si no existiese testamento, a semejanza de la cuarta Falcidia. El que tenía éxito en la impugnación del testamento, obtenía lo que le hubiera correspondido en la sucesión intestada ya que el testamento se anulaba. Si fracasaba, el querellante perdía todas las liberalidades del testamento que iban al fisco.

Constanzo, para evitar que todo el testamento sea nulo, introduce la actio ad suplendam legitimam con la que se pedía la integración de la cuota de legítima cuando el testador hubiese declarado explícitamente que quería asignarla por el arbitrio de un hombre justo.

Alejandro Severo, para evitar las disminuciones en fraude de los herederos legitimarios, concede a los perjudicados la querella inofficiosae donationis o dotis con la que podía solicitarse la anulación de la donación o dote que resultasen lesivas para la cuota de la legítima.

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